Aprender a desaprender: Lo que el desarrollo web me enseña sobre la resolución de problemas
Cuando la gente imagina a un desarrollador en Pixevent, a menudo visualizan flujos de código tipo Matrix y teclados mecánicos. Esa es la punta del iceberg. En realidad, el 80% de nuestro trabajo no consiste en «escupir código», sino en resolver problemas. Después de años de práctica, me he dado cuenta de que la habilidad más crucial no es aprender nuevos lenguajes, sino la voluntad de desaprender nuestras certezas.
1. La ilusión del plan perfecto (y la realidad del terreno)
Al principio de mi carrera, pasaba horas diseñando la arquitectura «perfecta» antes de escribir una sola línea. Era tranquilizador. También fue un error monumental. El desarrollo me enseñó que el «plan» nunca sobrevive al contacto con la realidad del proyecto.
Desaprender la rigidez del modelo «Waterfall» (cascada) para abrazar la flexibilidad de Agile fue una revelación. Hoy, frente a un problema complejo, ya no trato de preverlo todo. Acepto la incertidumbre, construyo un prototipo rápido («Fail Fast»), aprendo del fracaso e itero. Esta lección va mucho más allá del ámbito de la informática.
2. La depuración (debugging) como filosofía de vida
Nada es más frustrante que un bug que se resiste. El reflejo natural es obstinarse, probar soluciones al azar o culpar a la máquina. El desarrollo me obligó a desaprender esta impaciencia.
La depuración es el método científico aplicado:
- Aislar las variables.
- Formular una hipótesis.
- Probarla sin prejuicios.
- Nunca suponer («Never Assume»).
Este rigor mental es increíblemente poderoso para resolver conflictos de equipo o problemas de negocio. Si no funciona, no acuses; aísla el problema.
«El verdadero experto no es el que tiene todas las respuestas, sino el que sabe hacer las preguntas correctas para desbloquear la situación.»
3. El arte de «Lo suficientemente bueno» frente al perfeccionismo
Esta es la trampa definitiva para el desarrollador apasionado: la optimización prematura. Querer que el código sea el más elegante, el de mayor rendimiento posible, incluso si eso retrasa el lanzamiento tres meses.
Tuve que aprender a desaprender mi perfeccionismo técnico para centrarme en el valor para el usuario. Un producto imperfecto que está online hoy vale infinitamente más que un producto perfecto que se queda en un servidor de desarrollo. En Pixevent, la rapidez («Swift») no significa hacer chapuzas, sino saber arbitrar entre la calidad técnica y la necesidad empresarial de entregar.
Conclusion: El código cambia, la mentalidad permanece
Los frameworks que usaba hace cinco años están obsoletos. Los que uso hoy lo estarán dentro de cinco años. Pero esta capacidad de adaptarse, de cuestionar los propios modelos mentales y de descomponer la complejidad es lo que define a un verdadero socio tecnológico.
Fuentes e Inspiración
- Andrew Hunt & David Thomas: The Pragmatic Programmer (El libro de cabecera sobre la mentalidad del desarrollador).
- Manifiesto Ágil: Principios del Manifiesto Ágil (Comprender el valor de la adaptación sobre la planificación).
- Carol Dweck: El poder de creer que se puede mejorar (Growth Mindset) (Charla TED esencial).